¿Por qué siempre te duele el mismo lado del cuerpo? Posibles desequilibrios posturales

Análisis postural para molestias recurrentes

Hay molestias que desaparecen durante unos días y terminan volviendo exactamente al mismo sitio. Un hombro que se carga al trabajar, tensión en un lado de la zona lumbar o una pierna que parece fatigarse antes que la otra. Cuando esto ocurre de forma repetida, es normal preguntarse si existe algún desequilibrio detrás.
La respuesta no siempre está en el lugar donde aparece el dolor. El cuerpo funciona como un conjunto y una molestia puede estar relacionada con la forma de moverse, repartir el peso, entrenar o mantener determinadas posiciones durante muchas horas.
Por eso, cuando el problema se repite, observar cómo se comporta el cuerpo puede aportar información útil. El análisis postural es una de las herramientas que permite hacerlo.

El cuerpo no trabaja de forma perfectamente simétrica

Aunque muchas veces hablamos del cuerpo como si ambos lados funcionaran exactamente igual, en la práctica no ocurre así.
Tenemos una mano dominante, solemos iniciar determinados movimientos con la misma pierna y es habitual cargar objetos siempre en un lado. Incluso al permanecer de pie, muchas personas tienden a descargar más peso sobre una pierna que sobre la otra.
Estas diferencias forman parte de la vida diaria y no tienen por qué generar un problema.
La situación merece más atención cuando una zona empieza a sobrecargarse de manera recurrente o cuando una molestia aparece siempre después de realizar determinadas actividades. En esos casos interesa estudiar qué ocurre durante el movimiento y no limitarse únicamente al punto donde aparece el dolor.

Las asimetrías no siempre son la causa del dolor

Encontrar un hombro ligeramente más alto, una diferencia entre ambos apoyos o una movilidad distinta entre un lado y otro no significa que exista una lesión.
Ningún cuerpo es completamente simétrico.
Por eso, una asimetría corporal aislada tiene poca información si no se pone en contexto. Lo importante es observar si esa diferencia aparece junto a otros factores, como molestias recurrentes, limitaciones de movilidad, cambios en la forma de caminar o dificultades al realizar determinados movimientos.
Dos personas pueden presentar una postura parecida y tener sensaciones completamente diferentes. Una puede convivir con ella sin ningún problema mientras que la otra desarrolla molestias al trabajar, entrenar o realizar determinadas tareas.
El análisis necesita ir más allá de una fotografía estática del cuerpo.

Por eso, trabajar únicamente la fuerza o el estiramiento no siempre soluciona los problemas posturales.

Qué información aporta un análisis postural

Un análisis postural permite observar cómo se organiza el cuerpo en diferentes posiciones y movimientos. 

Se puede estudiar cómo se distribuye el peso entre ambos lados, la posición de determinadas articulaciones, el apoyo de los pies o la forma en la que una persona se mueve durante acciones concretas.

El objetivo no debería ser buscar una postura perfecta.

Lo interesante es detectar patrones que puedan aportar información dentro de una valoración más amplia. Una diferencia de apoyo, por ejemplo, puede no tener importancia por sí sola. Sin embargo, puede resultar relevante si coincide con una molestia que aparece repetidamente durante una actividad concreta.

Por eso, los estudios posturológicos tienen más sentido cuando se interpretan junto al historial de la persona, sus síntomas y la forma en la que utiliza su cuerpo en el día a día.

Cargar más peso sobre una pierna

Muchas personas permanecen de pie apoyándose casi siempre sobre la misma pierna sin darse cuenta.
A veces se trata simplemente de una preferencia adquirida. En otros casos puede aparecer después de una lesión, durante un periodo de dolor o como consecuencia de una forma concreta de moverse.
El cuerpo tiene capacidad para adaptarse. Si durante semanas evitamos cargar peso sobre una pierna porque nos molesta, es posible que terminemos utilizando más la contraria. Ese cambio puede mantenerse incluso cuando la molestia inicial ya ha desaparecido.
Esto no significa que cargar más peso en un lado tenga que provocar dolor. Sí puede ser una pieza más de información cuando existen molestias musculares recurrentes.
Observar cómo se distribuyen las cargas ayuda a comprender mejor el comportamiento del cuerpo y permite decidir si ese patrón tiene relevancia en cada caso.

Un hombro más alto no siempre indica un problema

Mirarse al espejo y descubrir que ambos hombros no están exactamente a la misma altura puede generar preocupación.
Sin embargo, una diferencia visual no permite determinar por sí sola si existe un problema.
Hay personas con asimetrías evidentes que no presentan ningún tipo de molestia. También ocurre lo contrario. Una persona puede sentir dolor sin que exista una diferencia postural especialmente llamativa.
Por eso, intentar corregir cualquier pequeña asimetría simplemente porque aparece en una fotografía puede llevar a conclusiones equivocadas.
Tiene más sentido analizar cómo se mueve esa persona, qué actividades realiza, cuándo aparece la molestia y si existen otros factores que puedan estar relacionados.

El dolor recurrente necesita contexto

Cuando una molestia siempre vuelve al mismo lado, resulta tentador buscar una única causa.

Pero el dolor musculoesquelético rara vez depende de un solo elemento.

La cantidad de actividad física, el descanso, las horas que permanecemos en una misma posición, la carga de entrenamiento, lesiones anteriores o determinados movimientos repetidos pueden influir en cómo responde el cuerpo.
También cambia la capacidad de cada persona para tolerar una determinada carga.
Una postura que resulta cómoda durante unos minutos puede dejar de serlo después de varias horas. Del mismo modo, un gesto deportivo que el cuerpo tolera sin problemas durante un entrenamiento puede convertirse en una fuente de sobrecarga cuando se repite durante demasiados días sin suficiente recuperación.

Cuándo merece la pena valorar estas molestias

Una sobrecarga puntual después de una actividad exigente no tiene por qué convertirse en un problema. Muchas molestias desaparecen con descanso y con una recuperación adecuada.
La situación cambia cuando el dolor vuelve con frecuencia.
Si una zona se carga constantemente, la molestia dura varias semanas, aumenta progresivamente o empieza a limitar actividades que antes se realizaban con normalidad, puede ser conveniente realizar una valoración.
También interesa prestar atención cuando empiezan a aparecer cambios claros en la movilidad o cuando la persona modifica su manera de moverse para evitar molestias.
En estos casos, observar el cuerpo de forma global puede ayudar a encontrar información que no aparece si únicamente se analiza la zona dolorida.

Una valoración que mira más allá del punto de dolor

El análisis postural no consiste en buscar defectos ni en intentar que todas las personas adopten la misma postura.

En Clínica Campaña, en Alicante, la valoración postural permite estudiar:

  • Cómo se distribuyen las cargas.
  • Cómo se mueve la persona.
  • Qué factores pueden estar relacionados con sus molestias.

Esa información se interpreta junto al resto de la valoración clínica.

Importancia de individualizar el análisis.

Dos pacientes pueden señalar el mismo lugar cuando explican dónde les duele y, sin embargo, presentar situaciones completamente diferentes.

 

Que una molestia aparezca siempre en el mismo lado no significa necesariamente que exista un desequilibrio que haya que corregir. Pero cuando el problema se repite, entender cómo se mueve y se adapta el cuerpo puede ayudar a tener una visión mucho más completa de lo que está ocurriendo.

Identificar el patrón de movimiento detrás de las molestias recurrentes

Cuando el dolor vuelve al mismo lado, la clave no está en buscar una postura perfecta, sino en interpretar cómo responde tu cuerpo a las cargas y al movimiento.
Una valoración individual permite poner esas señales en contexto y decidir si realmente existe un patrón relevante sobre el que trabajar.

 

Preguntas frecuentes sobre el sistema postural

¿La postura correcta es estar siempre recto?

No. La postura es dinámica y cambia constantemente según la actividad.
Sí. A través de un trabajo adecuado se puede optimizar la integración sensorial y el control del movimiento.
No siempre, pero muchas veces está influido por cómo el cuerpo gestiona la información y el movimiento.
Un enfoque global que tenga en cuenta la integración sensorial, el sistema nervioso y la calidad del tejido.